.: Emu for My Dear :.
Por Hydefan
Capítulo 6
“Entendiendo”
No sentía, su cuerpo estaba adormecido. Ya fuera de su control, sus brazos colgaban a su lado como los de una marioneta esperando a que su dueño le moviera. Tampoco era capaz de entender qué era lo que pasaba a su alrededor, no escuchaba movimiento, no oía o veía a nadie. Aún era sí mismo, pero no en su propio cuerpo.
Imágenes del pasado lo asaltaron, imágenes de tiempos diferentes donde la felicidad le rodeaba y nada parecía faltarle, tiempos que hubiera deseado disfrutar más, y que, ahora más que nunca, deseaba revivir, retener de alguna manera. Sí, asirse de esos momentos, eso era lo que deseaba, lo que al final le daría las fuerzas de las que en ese momento carecía.
Sin embargo sólo sentía frío y soledad, esa que desde que tenía memoria lo había acompañado. Frío, como caer en un pozo lleno de agua helada… su cuerpo entumecido… sus sentimientos planos… y solo. ¿Estaba perdido?
El tiempo se había detenido para él, al no creer lo que pasaba de nuevo y la manera en la que la vida se estaba empeñando en ponerlo contra el suelo cada vez que intentaba ponerse en pie. Y así fue que no notó cuando el abrumador peso sobre él era retirado, ni los fuertes brazos que lo sostenían y lo ponían temporalmente a salvo, o las lágrimas que escapaban de sus ojos, aun cuando se había prometido a sí mismo jamás volver a derramarlas.
Levantó la mirada para encontrarse con la de su rescatador y se sintió atrapado en un asqueroso déjà vu donde los papeles habían sido revertidos, donde su atacante se había convertido en su defensor… y su defensor en agresor, y él una vez más atrapado en el enfermo papel de víctima.
—¿Hyde, estás bien? —Fue la pregunta que escuchó, aunque de alguna manera supo que no eran las primeras palabras dirigidas a él desde que había quedado atrapado en su propia mente.
No contestó, su mirada se dirigió alrededor, buscando, y encontrando. A unos metros de él yacía Tetsu, sangrando de la cabeza pero aún respirando, y al parecer sólo inconsciente. Negó con la cabeza y tomó su rostro entre sus manos, tratando de alguna manera escapar de esa realidad que cada vez se volvía más intolerable, y con la que ya no consideraba compatible seguir viviendo. Se puso en pie, aún tembloroso, y con dificultad se abrochó de nuevo sus pantalones, sin quitarle de encima la vista a su amigo, amante, enemigo…
Comenzó a respirar rápidamente, sabía que si no se controlaba pronto la poca sanidad que le quedaba saldría por la ventana… si es que todavía quedaba alguna. Pero tampoco parecía poder controlarse.
—Bi-bien —contestó entre los jadeos que su respiración le provocaba. Trataba de detenerse, controlarse, por la mirada de desconcierto y miedo que se asomaba en los ojos de Gackt.
—¿Hyde? —Fue la pregunta que se alzó dubitativa en el aire.
—Gracias —susurró. Por fin su respiración volvía a estar bajo control.
Gackt lo miró aún dudando, pero más tranquilo al ver la sanidad regresando a los ojos de su amigo, que por un momento se habían quedado vacíos de emoción verdadera, a pesar de la respiración que emanaba de su boca. Hyde miró de nuevo a Tetsu sólo para asegurarse de que en realidad aún respiraba. Cerró los ojos tratando de controlar las náuseas, que de pronto lo embargaban, cuando escuchó un chasquido.
Abrió los ojos para encontrarse con Morrie, quien sostenía una pistola apuntando directamente a Gackt, quien ahora también miraba al intruso con clara molestia en su mirada al haber sido cogido de sorpresa.
—Tienes buena suerte, Hyde-san, siempre parece haber alguien listo para protegerte. La princesa con su corte de guardianes —Hyde entornó los ojos, odio era todo lo que podía sentir—. Veamos quién estaría listo a morir por ti ¿sí?
Antes de que Hyde pudiera hacer algo, Morrie ya había levantado el arma, bajándola con fuerza desmedida hacia la cabeza de Gackt, noqueando al vocalista por completo, éste cayó al suelo sin saber lo que pasaba a su alrededor. Hyde se agachó de inmediato junto al cuerpo de Gackt tratando de encontrar pulso en su cuello, respiró aliviado cuando así fue. Un nuevo chasquido llamó de nuevo su atención, ya sabía que el arma ahora le apuntaba a él. Aún sin levantar la mirada, preguntó:
—¿Por qué? Antes de que hagas lo que sea que vayas a hacer, sólo dime por qué. ¿Qué fue lo que te hice que me deseas tanto daño?

Ken se estacionó en la cera frente al edificio en que vivía Tetsu. Encendió un nuevo cigarrillo mientras se negaba a bajar de su coche. No quería enfrentar a Tetsu, pero sabía que ahora que su perspectiva había cambiado, la confrontación sería inminente. Temía con todo el alma el terminar perdiendo no sólo uno, sino a dos de sus mejores amigos; y aún así quería hacerlo, se lo debía a Hyde y Aoshi… tal vez Tetsu recapacitaría...
...Y tal vez no, y todo se iría al carajo. No que no fuera así de todas maneras.
El cigarrillo ya le quemaba entre los dedos y apenas si lo había notado
en su estado meditabundo.
Las cosas jamás salían como él quería, de eso ya
debiera estar acostumbrado. ¡Al demonio con sus miedos!, Tetsu entendería
así le hiciera razonar a golpes. Con ese pensamiento bajó del
coche, notando por primera vez el lujoso auto blanco estacionado justo a la
entrada del edificio con una figura, conocida por él, sentada en el
cofre.
—Supongo que Gackt está dentro —le dijo Ken, más en afirmación que en pregunta, sin ningún tono de reclamo en su voz, un susurro, casi disculpa.
You volvió su mirada al recién llegado habiendo ya reconocido la voz y presintiendo de cierta manera que esta vez no habría problemas.
—Hyde-san tardó en bajar, Gackt fue a ver qué era lo que pasaba… Eres la caballería —“¿De quién?” fue la pregunta tácita en la voz del violinista.
—No, ya me cansé de ese papel, sólo quiero que se resuelvan las cosas por el bien de todos… del de Hyde.
You lo examinó con la mirada un rato más tratando de adivinar de qué lado se encontraba realmente el guitarrista. Volvió su mirada al edifico frente a él, pero el tiempo que les quedaba era poco, y nadie estaba ya para adivinanzas.
—Lo drogaron —dijo sin más, ante la mirada de sorpresa de Ken supo que no tenía que aclarar nombres—. Ya le hicieron los estudios necesarios, encontraron rastros de la droga en su sistema. Al parecer provoca alucinaciones y cambios radicales de temperamento.
—¿E-estás seguro? —Preguntó Ken no poniendo mucha duda en su voz; algo ya le había dicho que las cosas iban por ese rumbo.
Realmente lo había traicionado.
—Sí, íbamos camino al hospital para que se le atendiera, pero quiso parar aquí primero. Convencerse de que no todo estaba perdido. —Esta vez You volteó a mirarlo—. No lo conozco mucho, pero… jamás había visto a alguien tan destrozado. Sólo espero que lo peor ya haya pasado, que pueda respirar de nuevo tranquilo.
—Yo me encargaré de eso —contestó el guitarrista con la mirada pérdida en dirección al piso de Tetsu—. Yo me encargaré de eso.

Lo había llevado a la cocina a punta de pistola, sin decir media palabra; ambos habían caminado, ya fuera por voluntad o a la fuerza, pero juntos. Morrie había empujado levemente a Hyde, hasta que éste quedara contra la pared cerca de la estufa.
¾¿Por qué? ¾Preguntó de nuevo Hyde cuando Morrie había dado indicios de que ése sería el lugar donde permanecería.
¾Porque es mi hermana ¾contestó sin mirar a Hyde a los ojos y sacando de su chaqueta un par de esposas.
Hyde le miró un rato, entre desconcertado e incrédulo, con el sabor amargo de la realidad.
—¿Qué dijiste?
Morrie cerró la esposa alrededor de la muñeca de Hyde, por un momento pretendiendo no haberle escuchado en lo absoluto.
—Mi hermana, Kaori es mi hermana —se aseguró de que el candado ya hubiera cerrado bien a través de leves tirones—. Tal vez no de sangre, pero nos hemos conocido toda la vida. Lo siento Hyde, realmente jamás tuve nada en contra de ti. Pero entenderás que siendo mi única hermana no podía dejar que esto pasará así como así. Tetsu le hizo mucho daño, y aun ahora ella siente una devoción enferma por él. Tetsu no la merece.
Hyde se deslizó por la pared hasta sentarse en el suelo, poco a poco las piezas empezaban a tomar su lugar, y no supo si alegrarse porque todo esto realmente no era su culpa, o llorar porque de nueva cuenta se encontraba en medio de una tormenta que se salía de su control.
—Esto es todo lo que puedo hacer por ella y por mí —continúo Morrie, esparciendo agua sobre el piso de todo el lugar, ya sin importarle si Hyde contestaba o no—. Tetsu me la quitó para siempre.
—Saldrá en poco tiempo —intervino Hyde empezando a sentir desesperación cuando el penetrante olor a gasolina le alcanzo. No agua, gasolina.
—Sí, pero jamás será la misma. Un lugar así te cambia para siempre. Mi dulce hermana jamás volverá a ser quien una vez fue, su bondad y amor incondicional se han perdido. Pude haber matado a Tetsu y cobrármela con su vida, pero la muerte no hubiera sido dolor suficiente. Ahí fue donde entraste tú —dijo, esta vez mirando a Hyde directamente a los ojos mientras encendía un cigarrillo.
—Ella no era la dulzura que describes —Hyde masculló antes de poder detenerse, y al sentir la dura bofetada contra su mejilla y el sabor metálico de la sangre en su boca, deseó con todas sus fuerzas que por una vez en su vida su cerebro y su boca trabajaran en equipo.
—Tú no sabes nada, nada de lo que ella y yo hemos vivido juntos. Sin embargo te pareces tanto a ella —dijo acariciando la enrojecida mejilla de Hyde—. ¿Qué tiene Tetsu que atrae a los ingenuos tan fácilmente?
Por un momento Hyde sintió la necesidad de gritarle que el único ingenuo en aquella habitación era el propio Morrie… pero esta vez pudo permanecer callado, con ayuda del dolor que aún sentía en su rostro.
—¿Estás dispuesto a ir a parar a la cárcel sólo por venganza? Tetsu y Kaori son ambos adultos, sabían lo que hacían…
—Hyde —dijo Morrie con el tono de alguien que le habla a un niño—. No puedes temerle a un lugar que conoces como la palma de tu mano.
—¿Tú...?
—Hace unos años, pasé suficiente tiempo ahí por un crimen que no cometí y aun así se me arrebató el tiempo con la única familia que tengo. ¿Sabes que cuando salí Kaori usó todos sus ahorros para borrar mi expediente y que yo pudiera iniciar de nuevo, desde cero? Somos lo único que tenemos. No dejaré que nadie la use y deseche como si no valiera nada.
—Tetsu jamás la uso, fue claro con ella… Morrie, antes de empezar su relación conmigo terminó la suya con Kaori. Tetsu la consideraba su amiga…
—Tal vez el que tiene que entender las cosas eres tú, Hide-kun ¿Jamás te preguntaste dónde estaba Tetsu esas dos noches que no durmió contigo? —Contestó Morrie bajando un poco más el tono de sus palabras.
Hyde negó fuertemente con la cabeza, no permitiría que nadie manchara la imagen de Tetsu… lo que implicaba Morrie… Tetsu no era capaz… ¿o sí?
—Ella fue la que planeó todo lo que pasó hace seis años, pensó que sería le mejor forma de retener a Tetsu y vengarse de mí. Eso, venganza, es lo que tu familia es en realidad.
—Tal vez esa era la idea de Kaori en un principio, pero en verdad creo que todo ese tiempo intentaba vengarse realmente de Ogawa. —El tono de Morrie se tornaba peligroso, pero Hyde decidió arriesgarse de nuevo.
—¡Ella se aprovechó de Gackt! —Hyde levantó la voz—. Lo que sea que ella te haya dicho que hizo con Tetsu, está mintiendo.
Hyde notó que trataba de justificar a Tetsu más para sí mismo que para Morrie. Éste se dio media vuelta encarando a Hyde, sujetándolo violentamente por el cuello, cortándole el aire de improvisto.
—Hablas mentiras, Takarai. Evidentemente no conoces a Tetsuya tan bien como crees —dijo a centímetros del rostro de Hyde, con su voz casi gutural y amenazadora—. Yo acompañé a Kaori la última noche que se vio con Ogawa, la acompañe al hotel. ¿Crees que Tetsuya la citaría en un cuarto de hotel sólo para charlar?
Hyde respiró profundo cuando Morrie, al decir esas últimas palabras, lo había soltado. Sin embargo estaba seguro que no había sido por necesidad de aire, si no por el dolor de saber que entendía a Morrie perfectamente.
En lo profundo de su corazón Hyde sabía que lo que Morrie decía era verdad. Su mente siempre lo había sabido… pero su corazón había preferido ignorarlo. Él sabía lo que era sentirse traicionado y engañado y permitir que pasaran una y otra vez sobre ti con la esperanza de que algún día se detuviera, desapareciera.
“Tetsu…¿Cómo llegamos hasta aquí?, ¿qué nos hemos hecho?”
Al parecer siempre existen fantasmas que te perseguirán toda tu vida.
Hyde guardó silencio. Estaba cansado, se sentía vencido. No podía seguir negando las cosas, y mucho menos en ese momento que veía cómo, cuatro años después, los errores de ambos los perseguían.
Tal vez jamás había conocido a Tetsu por completo. Nunca debió haber permitido que su vida se centrara en una sola persona.
—¿Qué harás ahora? —Preguntó, tratando de controlar el temblor en su voz.
—Pienso vengarme con algo que realmente le duela a Ogawa… No, Hyde, a ti no te haré nada más. Mi intención jamás ha sido lastimarte. —Hyde lo miró inquisidoramente, recordando todavía los efectos de la droga en su sistema, el peso del cuerpo de Tetsu sobre el suyo. Morrie sonrió levemente, como sabiendo cuáles eran los pensamientos del vocalista—. Esos tés los hemos preparado toda la vida en mi familia, sólo quería hacerte desvariar lo suficiente, pero jamás causarte daño permanente; y con lo de Tetsu: ¿quién crees que dejó entrar a Gackt al departamento? No, mi deuda no la cobraré con tu vida, pero sí quiero hacer escarmentar a Tetsu. Después iré por mi dulce Kaori, y lo que tú decidas hacer con tu bajista será cuestión tuya.
Hyde bajó la mirada hasta que los mechones de cabello negro le cubrían el rostro, una lágrima escapó de sus ojos, hasta cierto punto entendía al hombre frente a él. Al conocer a Ken, Hyde había encontrado al hermano que no tenía, y su relación con el tiempo se había hecho fuerte sin importar que no existieran lazos de sangre de por medio. Tal vez si las cosas hubieran sido diferentes Hyde hubiera hecho lo mismo.
No, si alguien hubiera lastimado a Ken, como Morrie decía se le había hecho a Kaori, Hyde haría lo mismo.
—Morrie… lo siento. No puedo saber cuál fue el verdadero daño que le causamos a Kaori… de lo que somos responsables…
Morrie asintió, la mirada triste le dejó ver a Hyde quién podía realmente ser el hombre frente a él.
—¡Aléjate de él! —gritó Tetsu a espaldas del vocalista, golpeándolo con una lámpara. Morrie no tuvo tiempo de esquivarla. Mientras caía a los pies de Hyde, éste pudo ver el cigarrillo resbalar de sus labios y chocar contra el suelo.
La explosión de rojo lo cegó.

Yuki frenó intempestivamente, bajó del coche sin siquiera apagarlo. Desde la esquina de la calle había visto a Ken de frente a una figura ya conocida. Salió a toda prisa intentado contener comentarios hirientes, y que la última puerta a Hyde se cerrará.
—Yuki… —empezó Ken cuando lo vio acercarse, pero el baterista, ya casi sin aire, levantó una mano.
—No, Ken, tienes que entender. Ellos probablemente sean la única oportunidad que tenemos de recuperar a Hyde.
—Yuki…
—¡NO! Esta vez no, Ken. Esta vez no me voy a quedar callado. Cada vez que lo he hecho Hyde sale lastimado, ya no más. Confiaré en mis instintos, si estás conmigo excelente: seremos más para convencer a Tetsu, pero si no es así me da igual. No le daré la espalda a Hyde más.
Ken levantó una ceja algo sorprendido, después una sonrisa se dibujó en su rostro. Mientras ésta alcanzaba por primera vez sus ojos, en lo que parecía años, se giró a ver a You.
—Por eso amo a este hombre —dijo sin más ni más. You soltó una corta risa, asintiendo levemente.
—Ya veo porqué Hyde está tan prendado con ustedes. Aunque no son las mentes más rápidas de Japón —dijo sin malicia.
—¿Qué..? —Preguntó Yuki, algo ruborizado por haber corrido y haber escuchado las palabras de Ken, admitiendo que lo amaba frente a otra persona—. ¿De qué...?
—Yo tampoco le daré más la espalda a Hyde —dijo Ken mirando de nuevo a su amante, con la expresión sería y decidida.
—Ken —casi suspiró de alivio el baterista—. Yo lo sabía… —susurró mientras le lanzaba los brazos al cuello a su amante y lo besaba en la boca, sin importar que You los viera, ahora con una ceja levantada.
No le importaba. Ken valía la pena. Porqué sin importar cuánto de él tomara, Ken siempre terminaba eligiendo la decisión correcta, aunque eso no siempre implicará el camino más sencillo. Y sus amigos siempre estarían primero.
—Ejem —se aclaró la garganta You, al ver que los dos hombres en frente de él se habían separado pero aún seguían mirándose a los ojos. Cuando obtuvo su atención, continúo—: ¿Qué les parece si subimos a terminar esta terapia grupal con los involucra...?
La explosión los ensordeció, y cuando el cielo se tiñó de rojo, no hubo necesidad de más palabras.

—¡Hyde!, ¡Hyde!
La tos del vocalista lo guío hacia su ubicación, dio dos pasos hacia él pero los restos de techo cayeron bloqueando su camino.
—Hyde ¿estás bien? —Se escuchó de nuevo la voz de Gackt.
—Sí… ¿Ustedes? —Preguntó el vocalista llevándose la mano a la cabeza, sentía que le iba a explotar, la mancha de sangre que notó en su mano después le dio la explicación. Miró a su alrededor, el fuego se estaba extendiendo rápidamente y su camino hacia la puerta pronto estaría bloqueado. Podía ver la sombra de Gackt, pero no a Tetsu. Todo estaba demasiado brillante.
—Bien, Ogawa aquí se lastimó la pierna, pero vivirá —dijo Gackt en un tono molesto y sin disimular.
—Hyde, tenemos que salir de aquí. ¿Dónde estás? —Era Tetsu el que ahora preguntaba.
“Salir”, pensó Hyde. Se levantó y el mareo que le llegó casi lo tiró de nuevo; lo controló, dio un paso, cuando no hubo un segundo mareo intentó dar un paso más, pero el tirón que sintió en su brazo lo detuvo. Se giró a mirar lo que lo detenía, las esposas permanecían fijas al tubo de gas en la pared… sujetando su muñeca.
Hyde no sintió miedo.
—¿Dónde está Morrie? —Preguntó Hyde calmadamente.
—¡¿Qué rayos importa dónde está?! Hyde, el lugar se está cayendo a pedazos, tenemos que salir de aquí —dijo Tetsu desesperado. No les quedaba mucho tiempo y Hyde quería ser héroe. El bajista no quería perderlo.
Tetsu sintió miedo.
—Gac-chan, saca a Tetsu de aquí, yo… yo los alcanzaré —“En cuanto pueda” pensó Hyde buscando con la mirada a Morrie; a unos pasos a su izquierda encontró el cuerpo, no se movía y desde donde estaba Hyde no podía ver si aún respiraba. Como fuera, Morrie estaba fuera de su alcance... y del alcance de Gackt o Tetsu.
Hyde cerró los ojos, dejándose caer en el piso, llevó sus rodillas contra su pecho.
—¿Hyde? —le llamó Tetsu, y esta vez Hyde pudo notar el temor en su voz.
—Tet-chan… —contestó Hyde sin saber bien qué decirle, no queriendo retardar su escape. La sombra que se movió a unos metros frente a él llamó su atención. Por sobre las llamas, los ojos almendrados de Hyde se encontraron con la mirada azul de Gackt, una mirada que en un tiempo había sido reservorio de una confianza absoluta. Esa noche, Hyde volvería a confiar en esos ojos y en su dueño.
La mirada de Gackt se posó en su muñeca sujetada. De inmediato miró con desesperación a Hyde a los ojos... y éste le sostuvo la mirada.
Resignación.
—Sácalo, Gac-chan, sácalo de aquí —casi le susurró Hyde, sintiendo cómo las emociones se mezclaban dentro de él al ver el terror en la mirada de Gackt. El alto vocalista, negó desesperadamente con la cabeza.
—No, Hyde. Encontraré las llaves… —dijo mirando frenéticamente a su alrededor y de nuevo a Hyde. “Ayúdame… ¿Dónde?” sus ojos parecían decir. Ahora fue Hyde quien negó. El fuego le estaba alcanzando, ya sentía que comenzaban a arderle las piernas.
—¿Y luego qué? ¿Caminarás sobre el fuego por mí? —le preguntó; vio cómo Gackt detenía su búsqueda, mirándolo de nuevo. Hyde le sonrió tristemente—. No, ya no pierdas tiempo Gac-chan… por favor salgan de aquí…
El techo se caía de poco a poco, y a la vez con una velocidad atemorizante. Sirenas se escuchaban como ecos en la noche. Otro tablón calló poniendo más distancia entre ellos, Gackt dio un paso involuntario hacia atrás. La inminente despedida le quemaba, más que las llamas que comenzaban ahora a extenderse en su dirección y la del bajista. Unas lágrimas se escaparon de los ojos de Gackt.
—Salgan de aquí. Estaré bien. —Gackt asintió, desesperado pero entendiendo. Sacaría a Tetsuya de ahí porque Hyde se lo pedía.
Las llamas se alzaron y bloquearon la visión de Gackt, tomó a Testu del brazo, quien continuaba llamando a Hyde, peleando con el vocalista que lo alejaba de su koi. Gackt lo ignoró, caminó tan rápido como pudo hacia la puerta, las llamas estaban por bloquearla, y con un grito de desesperación salió del departamento.
Tetsu y Gackt lo sabían perfectamente: dejaban atrás lo más importante que habían tenido.
Notas:
Una disculpa por la tardanza, de todo me pasó y simplemente me quede sin ánimos de escribir. A últimas fechas parece ser que la inspiración amenaza con regresar: he aquí los resultados.
A quienes sigan leyendo la historia y esperando las actualizaciones, les agradezco de todo corazón su paciencia, y espero no decepcionarlos ^^.
Último capítulo en camino…
Hydefan.
Por
Hoshino Haruka
© 2006-2009
Agosto 5, 2006